Después de una clase a las 9 a.m. en su universidad local, Onasha Presberry toma el autobús para dejar a su hija Omiyah en la guardería. Luego, regresa a la universidad para sus clases por la tarde, hasta que salga a recoger a su hija de la guardería. Pasa algunas horas en una clase para padres de familia donde aprende acerca de la crianza de hijos y por fin se va a casa. Pero no está en casa por mucho tiempo porque muy temprano tiene que tomar el autobús al hospital donde tiene un trabajo de medio tiempo. Y es sólo lunes.

Presberry, que tiene 22 años, es madre soltera que vive en Pittsburgh, Pennsylvania, y pasa la mayoría de sus días tan ocupada como ese lunes.

Al igual que muchas madres solteras, Presberry tiene dificultades para llegar a fin de mes.

«En este momento me encuentro en un lío»— dijo ella. «Lo más difícil es saber que a veces no puedo darle a mi hija lo que quiere y esto me cuesta mucho».

Sabe de primera mano la lucha constante entre ganar dinero y pasar tiempo con su hija. A menudo el uno viene a costa del otro. Sigue sus estudios y también trabaja a medio tiempo para proveer para su familia. Por eso no puede pasar el tiempo suficiente que quisiera con Omiyah.

Pero Presberry tiene algo que no tienen muchas personas que se encuentran en situaciones parecidas: una comunidad local que reconoce la injusticia de esta lucha que sienten muchos padres de bajos ingresos. Dijo Presberry que su madre la ha apoyado mucho pero hay una razón más por la que ella tiene esperanza por su futuro.

Esta razón es un sistema de apoyo adicional, una organización sin fines de lucro que se llama Angels’ Place, que ha sido parte de la comunidad de Pittsburgh desde 1984. Angels’ Place cuenta con una guardería gratis y sistemas de apoyo para madres solteras que se han inscrito como estudiantes a tiempo completo y que se encuentra dentro de los criterios con relación a sus ingresos.

A diferencia de otros programas de cuidado de niños, Angels’ Place se enfoca tanto en el desarrollo de los padres como en el de sus niños.

«Valoramos mucho la educación de los niños, pero también valoramos a los padres»— dijo la directora ejecutiva Beth Banas.

«Queremos ayudarlos a interiorizar el hecho de que estos niños son importantes y que llevamos sus futuros en nuestros manos y nuestros corazones».

Este método de incluir las dos generaciones significa que los padres tienen que inscribirse a tiempo completo en la escuela secundaria, la universidad, o un programa de certificación; ofrecerse como voluntario con Angels’ Place por tres horas cada semana, y participar en el programa de educación parental que incluye clases acerca de crianza y desarrollo de niños, entre otros.

«Cada padre que se inscribe en el programa, también se inscribe en una colaboración»— dijo Banas. «Todos trabajamos juntos para crear un ambiente de apoyo donde pueden desarrollarse los padres y aprender a tener éxito».

De misma manera, una estrategia holística que fortalezca a los padres y los coloque en una red de relaciones profundas es vital para que tengan este éxito. La red de la cual forma parte Angels’ Place incluye el personal, los voluntarios, las iglesias locales, un banco de alimentos, las escuelas, y más.

«Cada colaboración que tenemos es una pieza del rompecabezas que no teníamos si no estuviera en nuestra red»— dijo Banas.

Más allá de Angels’ Place, en la congregación del pastor Dave Carver, está otra pieza del rompecabezas, la Primera Iglesia Presbiteriana Unida de Crafton Heights.

De misma manera, una estrategia holística que fortalezca a los padres y los coloque en una red de relaciones profundas es vital para que tengan este éxito. La red de la cual forma parte Angels’ Place incluye el personal, los voluntarios, las iglesias locales, un banco de alimentos, las escuelas, y más.

La congregación del pastor Carver pone énfasis especial sobre el desarrollo de los niños de la comunidad. La iglesia mantiene un programa preescolar de bajo costo disponible para todo el vecindario.

«Creo que el primer deber de la Iglesia respecto a niños en edad preescolar es inculcar una identidad en nuestros hijos para que sepan que han sido temerosa y maravillosamente creados a imagen del Creador y que les ha dado esta vida para que la disfruten»— dijo él.

Así como Angels’ Place, la iglesia de Carver enfatiza la atención no sólo de niños sino también de sus padres.

El trabajo que hacen las iglesias locales y organizaciones como Angels’ Place está cambiando la situación en Pittsburgh para los padres y para sus hijos. Los esfuerzos conectados y interrelacionados por parte de Presberry, su familia, y su comunidadhan contribuido a dar a Omiyah una oportunidad equitativa de mejorar su vida.

«A mi hija no la considero un error, ella me ha permitido ver la vida de una manera distinta»— dijo ella. «Es hermoso verla crecer». 

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