Todo niño ha sido creado a imagen de Dios, con dignidad y valor innatos, y por eso todos los niños debería tener la oportunidad de crecer como parte de un familia en la que logren interactuar significativa y amorosamente con sus padres. Para muchas familias de bajos ingresos, especialmente durante los primeros años de la vida de sus hijos, esto parecería algo imposible de alcanzar.

Como cristianos comprometidos con la vida humana, es imperativo que ayudemos a apoyar a familias de bajos ingresos durante los primeros años de vida de sus hijos. Por eso centremos nuestra atención a tres conceptos bíblicos interrelacionados que Dios nos han mostrado desde el principio del mundo. Estos son imagen, estructura, y sabiduría. Cuando recordamos la creación del mundo de parte de Dios y examinamos cada concepto con relación a los demás, empezamos a entender cómo podemos responder a los desafíos de nuestro mundo.

Imagen. Cuando creó el mundo, Dios nos muestra que los seres humanosfueron creados a imagen de Dios, y que llevamos esa imagen a todas las áreas de la vida. La creación nos muestra que Dios creó a los seres humanos para vivir en comunidad. Vemos al Dios que nos ama pidiendo que amemos a nuestros vecinos.  El Dios que es la justicia nos exhorta a hacer justicia a los demás. El Dios que es el administrador máximo del mundo nos llama a una vida de buena administración. Desde el principio del mundo, los seres humanos hemos sido creados a imagen de Dios.

Estructura. Al crear el mundo, Dios le dio su estructura fundamental. Somos creados para estar en comunidad. De esta realidad se derivan muchas estructuras como la familia, el matrimonio, la iglesia, la escuela, los negocios y el gobierno. Si conectamos los conceptos bíblicos de estructura e imagen, vemos muy claramente nuestro deber por parte de Dios, que consiste en descubrir y desplegar la estructura del mundo para que cada parte de la creación refleje el propósito de Dios.

Sabiduría. Dios nos ha dado el don de la sabiduría acerca de cómo cumplir nuestro deber divino en el mundo de hoy en día. El deber humano de llevar la imagen de Dios y de desarrollar las estructuras del mundo empezó en el momento de la creación. Este  deber continúa hasta el día de hoy. Cuando juntamos los conceptos bíblicos de imagen, estructura, y sabiduría, reconocemos lo que significa llevar la imagen de Dios en las estructuras que él creó.  Entonces podemos buscar sabiamente enfrentarnos a los desafíos del mundo que nos rodea.

Todo eso significa que cuando pensemos en cómo podemos apoyar a las familias de bajos ingresos que tienen niños pequeños, o cómo podemos enfrentarnos a cualquier otro desafío del mundo moderno, tenemos que tener en cuenta estas tres consideraciones:

  • Qué sabemos acerca de Dios que nos da la sabiduría para enfrentarnos a este desafío?
  • Cuáles estructuras sociales—como la familia, el gobierno, las organizaciones sin fines de lucro, y las iglesias—juegan algún papel en enfrentarse a este desafío?
  • Y por último, en cuanto a las estructuras sociales que juegan algún papel, ¿cuáles son sus responsabilidades para enfrentarse al desafío, según lo que sabemos sobre Dios?

A lo largo y ancho del país, a los padres de bajos ingresos y a sus hijos los apoya un red de iglesias locales, mezquitas y sinagogas, que muchas veces proveen un ambiente de apoyo a la crianza y desarrollo del niño, sea por medio de guarderías o centros preescolares. A veces estos programas están disponibles gratis o por un precio reducido gracias a subsidios gubernamental, lo cual apoya el derecho de los padres a decidir quien cuidará mejor a su hijo.

Los ciudadanos tienen que fomentar este asunto y trabajar con el gobierno para proponer políticas publicas que apoyen a programas que fortalezcan a las familias de bajos ingresos y que los dejen cumplir sus responsabilidades.

Esto es una manera práctica de dar poder a los padres y a fomentar los diversos proveedores, y se debería continuar con ello.

Las relaciones establecidas entre los padres de bajos ingresos y los miembros de congregaciones y organizaciones sin fines de lucro pueden ayudar a apoyar a un niño de por vida.

Estos principios ratifican el papel vital del gobierno, uno que da poder a los padres y reconoce la diversidad de las necesidades y las soluciones para cuidar a los niños. El gobierno debe seguir fomentando y fortaleciendo a los padres de bajos ingresos en toda la gran gama de relaciones en las que se cría a los niños.

Los ciudadanos tienen que fomentar este asunto y trabajar con el gobierno para proponer políticas publicas que apoyen a programas que fortalezcan a las familias de bajos ingresos y que los dejen cumplir sus responsabilidades. Las iglesias y las organizaciones sin fines de lucro deben ofrecer programas que sirvan de esta manera a las familias. Este estrategia es indispensable para que los niños puedan escapar de la pobreza.

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